
¡Los preparativos están en pleno apogeo!
Entre otras cosas, la visita al Instituto Tropical de Basilea.
En realidad, estuvimos allí tres veces: Rahel con los niños dos veces y yo una vez para una consulta.
Por eso, en mi única cita me pusieron tres vacunas en el mismo brazo, ¡ay!
Después de tres días con dolor en el brazo, ¡me ha dado un resfriado fuerte que casi me dejó sin voz! En el trabajo, los pacientes de más edad me pedían que hablara un poco más alto. Bueno, ¡no era solo por la mascarilla quirúrgica que no se me entendía bien!-D
Los niños se tomaron las vacunas con gran entereza, ya que aceptaron los dos pinchazos sin pestañear.
Ahora estamos preparados, quién sabe, quizá incluso para incursiones en la selva contra la fiebre amarilla.
Ya estoy equipado y protegido, y además la cartera (el monedero) ha adelgazado bastante, ¡uf!