
El lunes pasado viajamos en taxi durante dos horas y media desde Cusco hasta Curahuasi, al hospital Diospi Suyana. El trayecto, sinuoso y vertiginoso, fue entretenido y emocionante.
En el hospital nos recibieron muy cordialmente y pudimos realizar o iniciar todos los trámites necesarios durante esa semana.
Por ejemplo, la tramitación de nuestras visas, la creación de las tarjetas de identificación laboral, las licencias para nuestros permisos de trabajo, el poder notarial para vaciar nuestro buzón, visitas guiadas al hospital, la sala de hospitalización, urgencias, cuidados intensivos, farmacia, endoscopia, centro de medios (radio y televisión), taller de ortopedia, capilla, clínica dental, clínica oftalmológica, carpintería, escuela y guardería.
¡Fue muy emocionante, increíblemente impresionante y abrumador poder conocer por fin el hospital y a sus empleados después de nueve años!
Hemos conocido a varios futuros compañeros de trabajo. Nos invitaron a comer, a merendar o a cenar, lo que nos permitió conocer a las familias con sus hijos y mascotas.
Recibimos la llave de nuestra futura casa y pudimos visitarla varias veces.
Saludamos y alimentamos a los dos burros (Santiago y Lilly), vimos a los gatos, que en su mayoría viven en el techo, y a la única gallina, que pone un huevo al día.
Los niños estaban encantados con el trampolín, la mesa de ping-pong que había en la casa y las dos hamacas.
El sábado regresamos a Cusco, pasando de 2650 msnm a 3500 msnm.
La diferencia de altitud volvió a hacerse notar de forma impresionante, con dificultad para respirar y falta de aliento.
El lunes tuvimos la cita en Interpol para continuar con el proceso de tramitación de nuestro visado, es decir, tomarnos las huellas dactilares de los diez dedos, documentar la posición de los dientes en el dentista y tomarnos fotos de perfil desde tres perspectivas.
El martes hubo una reunión en la escuela de idiomas y en el jardín de niños para que podamos empezar la próxima semana.
Estamos increíblemente agradecidos a Dios por habernos guiado de manera milagrosa hasta aquí.
Estamos muy bien, sanos y salvos.

